Me hago eco de un artículo publicado ayer por El País en la sección de Sociedad sobre la intimidad en las redes sociales, titulado “Tu ‘extimidad’ contra mi intimidad“. El texto pone de manifiesto cómo los 13 millones de españoles que están registrados en diferentes redes sociales -como Facebook, Tuenti o MySpace- exponen <<un rosario de pequeñas dosis de la vida íntima>> y comenta, también, la manera en la que los usuarios de esas redes sociales se comportan:
“Si pongo este comentario en Facebook, ¿le sentará mal a Fulanito?; si subo esta foto, ¿la acabará viendo mi ex?; ¿realmente quiero que todos mis amigos se enteren de que de niño me encantaba Europe? “
Incluso “Es una buena manera de enseñar lo que quieres de tu vida a los demás”. “Me divierte saber qué hace la gente que conozco”. “Me da la sensación de que estoy mucho más conectada al mundo”. “Es una ventana indiscreta desde la que mirar sin ser visto”. “Es un pequeño gesto de exhibición“.
Me hace gracia porque, al fin y al cabo, hay alguna frase con la que uno se siente identificado. Además, dicho artículo también comenta cómo los psicólogos (¿?) <<están viviendo su propio quebradero de cabeza analizando los cambios con que, movidos por las nuevas tecnologías, construimos nuestra identidad>>. Esto también me hace gracia.
Paula Sibilia, antropóloga y autora del ensayo “La intimidad como espectáculo”, ha aportado algo al artículo que, en cierto modo, no le falta razón:
¿Qué ha sucedido en la sociedad para que haya cambiado tanto la idea de lo íntimo? En la última década el fenómeno ha explotado. La gente cuelga en YouTube sus ecografías, vídeos de porno casero, todo. ¿Qué está pasando para que la intimidad haya dejado de ser ese valor tan preciado de los siglos XIX y XX? Lo que ha sucedido es que ha cambiado la forma en que nos construimos como sujetos, la forma en que nos definimos. Lo introspectivo está debilitado. Cada vez nos definimos más a través de lo que podemos mostrar y que los otros ven. La intimidad es tan importante para definir lo que somos que hay que mostrarla. Eso confirma que existimos”
Es cierto que las Nuevas Tecnologías han cambiado nuestro hábito de consumo de información, de comunicación y de relacionarnos con las personas, amigos, amigos de los amigos, conocidos… pero creo que todos debemos ser consciente de una cosa, se puede diferenciar entre identidad real e identidad digital. El grave problema surge cuando contamos de más, cuando no nos encontramos o nos pasa un poco de todo. Habrá que hacer un esfuerzo por pensar primero y luego publicar.
El debate está abierto.